Lo Fantástico y Grotezco
Muchos pintores trabajan con símbolos y sus predilecciones temáticas se basan en el decadentismo, lo exótico y exquisito como una forma de venerar la belleza.
Muchas de sus pasiones son regidas por el erotismo, la morbilidad y la muerte. Sus obras muestran hastío por la vida y son un permanente coqueteo con lo macabro, oculto y demoniaco; les atrae el abismo de lo desconocido y todas las desviaciones de lo normal, tanto físicas como espirituales.
Otros escogen personajes callejeros, los desposeídos y parias, que elevan a la altura de la dignidad, como si se tratara de apóstoles de la cotidianidad; en sus obras destacan los locos, los abandonados, los solitarios, los vagabundos transidos de amargura e indiferencia.
Sus temas aluden a las pestes modernas diluidas en la realidad circundante de sujetos que viven en los lados oscuros de la existencia, además de revelarnos todas aquellas cosas que les angustian y por las que se enternecen sus pinceles al representar la fealdad del mundo con tintes de bondad y respeto.